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A ti indomable inseguridad

A ti indomable inseguridad

A Ti Indomable Inseguridad

En un mundo donde la competitividad y ser mejor que el otro se ha vuelto una carga que más y más personas nos queremos liberar, es solo el comienzo de otro polo.

Un polo donde la confianza y seguridad en uno mismo, se esbozan como banderas del bienestar y la consciencia, siendo un lugar a trabajar o sentir en el camino del autoconocimiento.

Lo que pasa es que algunas personas se nos dificulta dejar de sentir «inseguridad». No porque sea algo que vivamos de manera placentera o cómoda, sino como una oleada de sensaciones contradictorias que siempre golpea y deja con resaca el interior y las relaciones. Las máscaras o personajes para cubrir ese lado pierden espacio al momento de abrir la vulnerabilidad y la verdad interior.

Ha sido de los temas que más energía he dedicado en mi vida para avanzar y trascender de todas las formas que he podido hasta hoy.

Y de las situaciones con más fuerza emerge esa energía o vivencia llamada “inseguridad” es cuando abro mi corazón a amar: aparece con una fuerza indomable.

Me aprieta el pecho, el estómago se me revuelve, y casi automáticamente empieza mi mente a crear ideas, suposiciones y creencias que me hacen caer en un torbellino.

Un torbellino con angustia, miedo y una necesidad tan grande de ser aceptado y acompañado en mi peor cara, que la mayor parte del tiempo queda en un tabú «No quiero molestar con mi inseguridad, mejor me lo guardo» como si fuese posible dominar la desesperación en mi mirada de querer salir de ahí sin lograrlo.

La aceptación y el amor propio para danzar con la inseguridad no es suficiente. 
Ese es otro punto que por años he podido confirmar en mí mismo y en cientos de personas.

Dedicándome al bienestar como camino de vida y trabajo, emergen juicios severos cuando me toma la fuerza de la inseguridad, y de paso, he recibido ciertas decepciones o reacciones de personas que quiero hacia mi cuando me han visto en esa situación, que me han acentuado el dolor de sentir ese espiral de inseguridad.

Y más allá que depende de mi atención donde va mi energía y que el poder que les doy a otros se los puedo quitar, les quiero decir que, entrando en ese bucle de miedo, angustia y caos, somos humanos sin muchas herramientas, vulnerables incluso a la más minina mirada. Es similar a lo que un autista siente por dentro y que el mundo no lo entiende.

“Angustia y miedo incesantes, 
doman la respiración, sin ninguna ventana para la tranquilidad
se aquieta cualquier certeza espiritual o de confianza,
se vive una pausa interna, en que el tiempo es tortura

¡Quiero respuestas a mis miedos!
¡Me siento solo! ¿Es tan difícil acompañarme en este mismo momento?
Desconfió de mí, de ti y de la vida misma,
Cualquier idea no es suficiente para calmarme,
Incluso pedir ayuda se transforma en un abismo

Me rechazo al sentir esto,
Exijo afuera lo que no tengo dentro

Veo desde dentro, como quiero cercanía
Y observo mi actitud como aleja y aleja,
Me duele vivir estando aquí, en este agujero
No tengo control, estoy en un caos
Se me va acabando la energía,
Mi cuerpo se aprieta
Mi corazón queda herido
Y solo, en este espiral, siento como muero”

Esta prosa intenta reflejar un poco el sentimiento de la inseguridad cuando esta activa, ampliándose a cada rincón y dimensión, lo que es difícil expresar viviendo esa fuerza indomable que se activa por diferentes motivos y situaciones.

¿Qué hacer entonces?

Me queda el desafío de abrir la inseguridad junto a otros que sepan reconocerla, y así, juntos entrar a ese espiral. Solo que esta vez con una resonante compañía, porque la necesitamos y no por ello nos volvemos débiles.

Estar ahí adentro, querido amigo o amiga, te drena energía y desde el fondo, queremos un acto de doble dirección y fuerza: abrazarnos a nosotros mismos y al mismo tiempo ser abrazados con nuestra inseguridad incluida…

Para aquellos que no saben que decir cuando se sienten inseguros y para los que alguna vez han estado frente alguien así, estas son solo unas pequeñas palabras de una profundidad y movimiento incesantes, para invitar una mayor dulzura y delicadeza cuando emerja ese estado… Solo un poco más de cariño incondicional, y te lo agradeceremos profundamente.

Quién resuene y necesite un acompañamiento terapéutico, transformador, estaré feliz de trabajar contigo, pues como ya leíste, no eres el único en este proceso de vida.

Benjo Podlech

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